4.15.2015
romance
lo que me gustaba de ella era su olor. y su piel. y sus ojos. suficiente como para creer que era la mujer de mi vida. pero resulta que ella era mucho más que su piel, su olor, sus ojos. y aunque olía bien, era suave, y tenía una mirada profunda, todo el resto se me escapó de la percepción, a tal punto que cuando se fue, yo creía que todavía estaba conmigo, y lo que quedaba era su olor en mi nariz, su piel en mis dedos, sus ojos en mis ojos. una vez que me hube despojado de estas cosas, me dí cuenta de que el amor romántico es algo intangible que seguramente contiene muchos más elementos que olores, pieles y ojos.
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